martes, 9 de septiembre de 2008

Los ojos del amor

Acabo de regresar de una vivienda situada en 500 NW 63 Ave., en Miami. Llovía finamente sobre los charcos de la calle y poco a poco se acercaban los primeros autos cargados. Había cierto recogimiento, cierta seriedad, poco usual entre cubanos, en aquellos que llegábamos a la casita. Quizás porque ninguno estaba seguro de que se trataba del lugar que buscábamos, quizás porque el asunto de marras no admitía mucha broma. Un pequeño letrero anunciaba una estancia de Hermanas de la Caridad, anexa a la iglesia Saint Vincent of Paul. Dos ancianos y una monja con acento catalán recibían las donaciones que poco a poco no dejaban espacio para caminar. Leche, compotas, agua. “Van a necesitar ayuda, ¿puedo quedarme a ayudar?” “Ahora mismo no, pero deje su nombre y su teléfono, porque mañana vamos a necesitarla”, respondió la monja. Salíamos rápidamente para dar paso a otros. Hacía tiempo no veía tanto amor en los ojos de tanta gente.

4 comentarios:

Yoana dijo...

Espero que puedan llegar a los infelices, sobre todo a aquellos que no tienen FE, como comentabas en el post anterior. Aquí donde yo estoy no hay que yo sepa ningún lugar a donde llevar nada, es una pena. No se que va a ser de tanta gente, y eso me deprime. Me alegra saber que al menos en Miami la iglesia puede hacer algo concreto. Un abrazo,

Rosa

Anónimo dijo...

la verdad que es algo increible la devastacion, aqui, los anglos no han dicho nada de nada, caballero, we are and continue to be on our own. Pregunte y me dijeron, si es que donar a los Haitianos. La verad, nos tragan pero no nos mastican.

RI dijo...

Qué bien se siente eso ¿verdad?
Cariños, Rosie

Mayeya dijo...

Si, Rosie. Magnana volvere con mas, porque lo que lleve el primer dia no fue tanto. Pero lo cosa esta muy dificil. Y lo que viene se las trae.La politica parece nublar las entenderas.Me cuenta una amiga este cuento: su hermano, director de la sinmfonica de Camaguey, cuida de su madre de 91 agnos. Poco antes de pasar el huracan cogio una bacteria a raiz de una simple visita al dentista. Se le fueron las tapas de los tanques de agua y todas las ventanas de vidrio de su casa. No tiene agua, no tiene luz. Hace algun tiempo las autoridades recogieron los "balones" de gas y repartieron hornillas electricas, que en este momento resultan obsoletas. Cogio toda la comida que podia echarse a perder y la repartio entre los vecinos. Dice que no necesita dinero, porque no hay nada que comprar. La "bolsa negra" esta en el piso, porque no hay donde robar. Camaguey esta en ruinas. Trata de convencer a su madre que no quiere tomar "agua hervida" que el vecino medico le ha pasado. Y esta ahi, viviendo, quizas sognando en las noches islegnas y calientes con esas notas de victoria de la Novena.