jueves, 25 de marzo de 2010

Sueño de una tarde de primavera


Sueño que un día, uno de estos días, alguien decida seguir a las Damas de Blanco. Y otro siga sus pasos, y luego otro y otro. Que un día todos se unan marchando tras ellas, en silencio y sin miedo.

domingo, 21 de marzo de 2010

ESCRIBIR CON LA DERECHA

Había una canción de Violeta Parra, la folklorista chilena, en los tempranos 70’s que decía algo así como que “en el correo temprano” había encontrado una carta. En esta carta se decía que a su hermano lo habían encarcelado. “Por escribir con la izquierda le hallaron la letra mala”, rimaba la cancion. Para los que arribábamos a los veinte años en circunstancia de un socialismo insular, aquellos acordes denunciaban el mundo sórdido que se vivía más allá del mar. Hoy se me ocurre que para el Poder del “socialismoinsular”, los derechos humanos son HUMANOS QUE ESCRIBEN CON LA DERECHA, contra los que no tienen nada en contra. Zurdos o diestros, se buscan problemas, si dejan de aplaudir. Se convierten en sicarios imperialistas, que hay que aplastar. “Negrademierda”, te has convertido en un agente imperialista! Te vas a arrepentir! Te vas a reunir con tu hijo muy pronto!, gritan los otros agentes de un orden que nadie cree, pero que todos temen. En Cuba.

Para escuchar la cancion de Violeta Parra: http://www.youtube.com/watch?v=NUAfWKLX438

Leonardo Padura y los bolos

La Habana y Moscú, ¿amigos para siempre?
Miercoles, 17 March 2010 11:35 Leonardo Padura

Por Leonardo Padura
LA HABANA, (IPS) Con un libro en la mano, los rusos han regresado a Cuba.
Durante treinta años ellos fueron una presencia indispensable en la isla: los entonces llamados soviéticos le daban a Cuba socialista el soporte político internacional, militar y económico en un mundo álgido que estaba claramente dividido en bloques y temblaba con los vientos gélidos de la Guerra Fría y las amenazas de conflagraciones atómicas.
Los cubanos nos alumbrábamos y veíamos televisión (tantas películas y hasta dibujos animados “rusos”) gracias al petróleo soviético, leíamos libros y periódicos impresos con el papel que ellos nos enviaban, sosteníamos nuestras defensas militares con las armas y pertrechos llegados desde “el país de los Soviets”, horneábamos nuestro pan con trigo soviético y comíamos latas de “carne rusa”. Varias decenas de miles de cubanos estudiaron por esas tres décadas en Moscú, Leningrado, Kazán y otras ciudades del gigantesco país, y miles de ellos regresaron casados con una rusa –que no siempre era propiamente rusa-. En las calles cubanas era normal encontrarse con alguno de los asesores de las más diversas especialidades (pues no solo eran militares) enviados a enseñar a sus colegas caribeños. Se hablaba de la indestructible amistad, de la entrañable hermandad entre los pueblos y gobiernos de Cuba y la URSS. Políticamente los dos países formaban una yunta en el camino hacia un mundo mejor… Pero los cubanos siempre les llamamos “bolos”, marcando una insuperable distancia cultural y con la arrogancia (muchas veces infundada) que nos caracteriza y hasta nos define.
Cuando en 1991 colapsó la Unión Soviética y con ella la amistad indestructible, también se esfumó el petróleo, el papel y el trigo que de allá nos llegaba. Los países nacidos de la desmembrada unión optaron unánimemente por un retorno al capitalismo, y capitalistamente exigieron dinero a cambio de productos, y Cuba debió sostener su socialismo en la más desoladora soledad. Se vivieron entonces los años de la terrible crisis cuyo nombre oficial e histórico (“Período Especial en Tiempos de Paz”) no puede expresar los niveles de carencia y desesperación a los que nos vimos abocados los cubanos de a pie (o de “a bicicleta”, el medio de transporte que sustituyó a los ómnibus y autos secos de combustible exsoviético).
Una reacción inmediata a la nueva coyuntura rebotó con fuerza: apenas se acabó el país que enviaba recursos y técnicos, y casi de un golpe se difuminó su antes agobiante y abarcadora presencia en la vida, cultura y cotidianidad cubana. Por desaparecer, desaparecieron hasta las “bolas” casadas con los cubanos, y solo unas pocas de ellas permanecieron en la isla, resistiendo escaceses y apagones. Los treinta años de matrimonio político, social, cultural no dejaban descendencia visible: ni una costumbre, ni un plato típico (ni siquiera una base militar, pues también estas desaparecieron), y la huella rusa en Cuba se fue borrando con unas pocas brisas y en muy poco tiempo se comprobó que de aquella complicidad no quedaba prácticamente nada --fuera de ciertos esquemas partidarios e ideológicos y de algunas prácticas políticas que los mismos rusos rechazaban en sus tierras y los dirigentes cubanos decidieron conservar.
En los últimos años, impulsados por la figura del antes presidente y ahora primer ministro Vladimir Putin (empeñado en el rescate del orgullo y la grandeza rusas, de un lugar decisivo en el mapa político mundial), Moscú inició un nuevo acercamiento a su antiguo aliado. Cuba, en medio de un recrudecido embargo norteamericano, necesitaba de todos los apoyos políticos y de todas las cercanías económicas y comerciales, y aceptó gustosa el gesto. El filtreo se reinició, aunque en muy diferentes condiciones: ya no se trataba de geopolítica socialista, sino de conveniencias tácticas, comerciales, políticas entre dos países con sistemas económicos e ideológicos diferentes, diríase que antagónicos. El nuevo contacto ha tenido, por supuesto, varias ventajas sicológicas e históricas: la nostalgia por los viejos tiempos de hermandad o el hecho de que en la isla apenas ha circulado la literatura de análisis histórico de lo que realmente ocurrió en “el país de los soviets” a lo largo de sus setenta años de socialismo, esencial y dramáticamente marcados por los métodos políticos de Stalin: ni historias de gulags, ni de desplazamientos étnicos o limpiezas políticas, ni del terror como política de Estado, ni de desastres ecológicos como precio de un desarrollo a toda costa. Menos aun de las turbias aventuras extraterritoriales (Polonia, España, países bálticos y del Cáucaso) programadas por el secretario general georgiano y sostenidas por sus herederos.
Ahora, con un libro en la mano, los rusos vuelven a la isla. La Feria del Libro de Cuba ha tenido este año como país invitado de honor a la Federación Rusa, y el evento cultural se ha convertido en una plataforma para el desembarco masivo de figuras de la política y el arte ruso contemporáneo. Libros (en ruso), películas (rusas y soviéticas), compañías de danza han estado a la cabeza de esta búsqueda de una recuperación de cercanías quebradas durante casi dos décadas en las que se cruzaron no pocos insultos y acusaciones de deslealtades. Ya antes, como avanzadilla, habían llegado los líderes de la iglesia ortodoxa, que incluso abrieron su templo (¿cuántos ortodoxos rusos hay en Cuba?) en un sitio privilegiado de La Habana colonial.
Aunque en la prensa cubana a veces hasta se filtran comentarios sobre, por ejemplo, los devastadores efectos del realismo socialista en el arte ruso, resulta evidente que la imagen que se ha ido ofreciendo de Rusia y su presente guarda poca relación con la que se promovió en los inicios de la década de 1990, cuando se dio el salto en el vacío y la cuna de la revolución proletaria, renunciando a los principios alabados por 70 años, se abrió de piernas y alma al más feroz capitalismo (el desmerengamiento se le llamó).
El país estable, próspero y respetuoso de las diferencias que se nos presenta hoy, es, sin embargo, un país capitalista y, por lógica dialéctica y económica, debe arrastrar todas las características del sistema (estudiado y condenado por Marx), ésas que llevaron a los bolcheviques a hacer la revolución. Quizás la más inesperada lección de estos acontecimientos y percepciones es que estemos aprendiendo, ahora, que hay capitalismos malos y menos malos (casi hasta buenos) y que el pasado es un libro del que se pueden entresacar capítulos favorables y desdeñar los más conflictivos, por el bien de la política. Siempre la política.
Leonardo Padura, escritor y periodista cubano. Sus novelas han sido traducidas a más de quince idiomas y su más reciente obra, El hombre que amaba a los perros, tiene como personajes centrales a León Trotski y su asesino, Ramón Mercader.

martes, 16 de marzo de 2010

La Memoria Histórica

Tendrán Alzheimer los cubanos?

Fidel Castro condena los gobiernos que dejan morir a aquellos en huelga de hambre por sus ideas

“LA TOZUDEZ, LA INTRANSIGENCIA, LA CRUELDAD, LA INSENSIBILIDAD ANTE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL DEL GOBIERNO BRITÁNICO FRENTE AL PROBLEMA DE LOS PATRIOTAS IRLANDESES EN HUELGA DE HAMBRE HASTA LA MUERTE, RECUERDA A TORQUEMADA Y LA BARBARIE DE LA INQUISICIÓN EN PLENA EDAD MEDIA ¡TIEMBLEN LOS TIRANOS ANTE HOMBRES QUE SON CAPACES DE MORIR POR SUS IDEAS, TRAS 60 DÍAS DE HUELGA DE HAMBRE! AL LADO DE ESTE EJEMPLO ¿QUÉ FUERON LOS TRES DÍAS DE CRISTO EN EL CALVARIO, SÍMBOLO DURANTE SIGLOS DEL SACRIFICIO HUMANO? ¡ES HORA DE PONER FIN, MEDIANTE LA DENUNCIA Y LA PRESIÓN DE LA COMUNIDAD MUNDIAL, A ESA REPUGNANTE ATROCIDAD!FIDEL CASTRO 18-08-198168 CONFERENCIA DE LA UNION INTERPARLAMENTARIAA TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE LUCHARON POR LA INDEPENDENCIA DE IRLANDA”--



FIDEL CASTRO 18-08-1981 68 CONFERENCIA DE LA UNION INTERPARLAMENTARIA A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE LUCHARON POR LA INDEPENDENCIA DE IRLANDA”--

domingo, 29 de noviembre de 2009

Las Iras de las masas entrenadas

Es impune la ira de las “masas indignadas”?
Lic. Wilfredo Vallín Almeida
28 de noviembre de 2009
SEGUNDA CARTA ABIERTA AL GENERAL ABELARDO COLOME IBARRA, MINISTRO DEL INTERIOR
Señor General:Ciudad de La Habana – www.PayoLibre.com – En días recientes el que suscribe vio, como muchos otros cubanos, una información transmitida por la televisión nacional donde se decía que un ciudadano (se trataba del periodista Reinaldo Escobar), había intentado obstruir una actividad estudiantil auspiciada por la FEU en la céntrica esquina de G y 23, en el Vedado. La noticia parecía dejar claro que -ante la ira de las “masas indignadas” por este proceder y que habían decidido tomarse la justicia por sus manos-, agentes del DSE habían literalmente salvado al señor Escobar que, de otra suerte, hubiera recibido un merecido castigo por su proceder.No voy a extenderme en las razones que impulsaron al ciudadano Escobar a comparecer en aquel lugar, aquel día y a aquella hora porque eso Ud. lo sabe perfectamente como lo sabía la prensa extranjera que por esa razón, y sin ser convocada en lo absoluto, cumplió su trabajo al captar lo que les pareció sería noticia: hay Hombres que, a pesar de los temores, sencillamente no aceptan el maltrato ni moral ni físico de los suyos (en este caso, el de su esposa, la bloguera Yoani Sánchez), venga de quien venga.El propósito de esta misiva es otro y es, una vez más, el análisis legal de los problemas de esta naturaleza. Aún admitiendo (que no lo hacemos), que el ciudadano en cuestión estuviese en ese lugar con el propósito que la noticia oficial dice, la pregunta es si las “masas indignadas” pueden en Cuba eso precisamente: tomarse la justicia por sus manos, sin que las autoridades detengan ni lleven nunca jamás a los tribunales a personas que, con su actuación, han violado a la vez varios artículos del Código Penal, sin sufrir ni tan siquiera una leve amonestación por tal conducta. Por supuesto que la Asociación Jurídica Cubana tiene criterios con relación a los hechos y al derecho procedente, y son los que siguen:Si el señor Escobar se había personado en aquel lugar con el propósito de cometer una violación de la legalidad con el conocimiento de las autoridades, que evidentemente sabían a priori de su comparecencia, debió ser arrestado y procesado conforme establecen las leyes de la nación.
Si no violaba absolutamente nada con su presencia allí (pues lo único que hizo fue permanecer de pie todo el tiempo), entonces los derechos que la Constitución de la República otorga a este ciudadano fueron violados flagrantemente por sus asaltantes y ellos son los que debieron ser sacados del lugar por la fuerza pública y, posteriormente, procesados.Atacar en grupo en una proporción de diez a uno es, en primer lugar, un acto sumamente cobarde pues deja a la persona en una indefensión absoluta y a expensas de que, dado el anonimato otorgado por la actuación grupal, cualquiera pueda incluso asesinar al agredido preservando su identidad y quedando, por tanto, impune.En segundo lugar, actos de esta naturaleza -imagino- colocan en una posición incómoda a su ministerio que, no lo dudamos, debe actuar con firmeza en el mantenimiento de la ley y en su exigencia a TODOS los ciudadanos, sin excepción, que la violen, porque, de no ser así, surgen varias preguntas obligadas: ¿hay complicidad en esto?, ¿no establece la Constitución de la República que todos somos iguales ante la Ley?, ¿acaso unos ciudadanos son más iguales que otros?, ¿es este el ejemplo de respeto a los derechos humanos que el gobierno cubano enarbola siempre en Ginebra?Pero lo peor de todo es que actos de esta naturaleza, donde la ley parece no tener ninguna relación con algunos ciudadanos, traen un recuerdo mucho más tétrico y repulsivo: los pogromos antisemitas y anti opositores de los camisas pardas y negras, esos actos vandálicos que una vez estremecieron al mundo y que deberían haber quedado ya en el pasado definitivamente.Para concluir, el código penal cubano en su capítulo III Delitos Contra la Paz y el Derecho Internacional recoge una serie de actos de esta naturaleza, pero uno no aparece, a saber, los Crímenes de Lesa Humanidad. Sin embargo, leyendo sobre este particular del Derecho Internacional Público que pudiera tener alguna relación con los hechos aquí comentados, encontramos: “Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia. Por persecución se entenderá la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del Derecho Internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad”.Y, con todo el respeto que su alta investidura provoca, le preguntamos: ¿Se relacionan o no los hechos del viernes 20 de noviembre en G y 23 con la cita anterior? Para finalizar y no continuar abusando de su tiempo, lo dejo con una frase del más grande de todos los cubanos: “Todo hombre negro ha de saludar con gozo, y todo blanco que sea de veras hombre, el reconocimiento de los DERECHOS HUMANOS en una sociedad que no puede vivir en paz sino sobre la base de la sanción y práctica de esos derechos”.
De Ud. atentamente
Lic. Wilfredo Vallín AlmeidaPresidente de la Asociación Jurídica Cubana27 de noviembre de 2009
La Asociación Jurídica Cubana solicitó legalmente su inscripción al Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia el 7 de abril de 2009.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La Calle es de Fidel.

La Calle es de Fidel, dicen los vociferantes. Por eso se levanta el asfalto de las aceras con las raíces que se sofocan sin luz.

Siempre han de ser las hordas mezquinas?